NO ES SOLO UNA CUESTIÓN DE EDAD
Cuando te falta energía, todo empieza a costar más
Cuando empiezas la mañana sin fuerza, todo parece requerir un esfuerzo extra.
El trabajo se hace más pesado. El entrenamiento cuesta más. Aparece el café de media tarde para poder seguir.
Y cuando llega la noche, muchas veces ya no queda energía para disfrutar de aquello para lo que realmente trabajas.
Pero quizá lo que más pesa es otra cosa: sentir que estás perdiendo demasiado pronto una parte de la vitalidad que siempre habías dado por sentada.
No quieres limitar tus planes ni sentirte mayor de lo que eres.
Y tampoco quieres aceptar que estar cansado y apagado tenga que convertirse simplemente en “lo normal a partir de cierta edad”.